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Trasladan a Oubiña a Navalcarnero ante el inicio de los dos juicios por blanqueo

Fuente: Faro de Vigo.es

El capo arousano estaba ingresado en la cárcel de Burgos, pero cumplirá sus últimos quince días de condena en Madrid casi con seguridad.

La Dirección General de Instituciones Penitenciarias acordó hace unos días trasladar al narcotraficante arousano Laureano Oubiña Piñeiro a la cárcel de Navalcarnero, situado en la comunidad autónoma de Madrid. Oubiña lleva un tiempo en el penal de La Moraleja (Burgos), pero se decidió su ingreso en Navalcarnero porque mañana lunes empieza en Madrid el primero de los dos juicios por blanqueo de capitales a los que se enfrenta este mes.
El traslado permitirá que Oubiña esté más cerca de la Audiencia Nacional, que es donde se van a celebrar las vistas –que durarán una semana cada una–, ya que finalmente el Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria y la Dirección General de Prisiones no le han concedido la libertad condicional que sus abogados llevan meses solicitando.


Uno de los dos juicios supondrá también el traslado temporal del hijo de su fallecida mujer, David Pérez Lago, que está procesado en la causa que empieza a juzgarse el lunes 16. Pérez Lago cumple condena en la actualidad en León por un alijo de cocaína, y en vísperas del comienzo de las sesiones le reubicarán en Madrid, aunque de momento no se sabe en qué prisión.
Así las cosas, Oubiña afronta dos semanas clave para su futuro. El día 17 se licencia definitivamente de las tres condenas por tráfico de hachís que le cayeron a principios de la década pasada, por lo que recobrará la libertad. Pero antes tendrá que enfrentarse a dos juicios de blanqueo. El primero empieza mañana, y el otro justo en la víspera de su salida de prisión. Por ello, es más que probable que el capo arousano no regrese a Galicia hasta, como poco, el día 21.
El Ministerio Fiscal pide para Oubiña un total de 14 años de prisión por los dos asuntos. En el juicio que empieza mañana el fiscal acusa a Oubiña de blanquear 4,6 millones de euros a través de tres personas: un primo suyo, José Piñeiro Nogueira; un constructor arousano, con el que presuntamente mantenía una relación de amistad, Amancio Costa Álvarez; y Tiziana Cardarelli, que fue novia de Oubiña.
El fiscal sostendrá en el juicio que el capo arousano lavó hasta tres millones de euros con ayuda de Costa Álvarez, que habría realizado por encargo suyo numerosas inversiones en el sector inmobiliario entre 1997 y 2001, momento en que entra en escena Tiziana Cardarelli.
La acusación aduce que Oubiña introdujo grandes cantidades de dinero negro en el mercado lícito gracias a la italiana, que tuvo una tienda de ropa de alta gama en Santiago y un negocio de ventas al por mayor en Bergondo. Además, en esa época compró un piso en Sada y mandó hacer un chalé en una localidad de Guadalajara, suscribiendo sendas hipotecas.
El fiscal intentará demostrar durante la semana que dure el juicio que Cardarelli realizó numerosas operaciones económicas sospechosas, como la compra de moneda extranjera, aunque documentalmente solo hay constancia de una compraventa de 25.000 dólares. El cuarto acusado, José Piñeiro, sería el hombre que administraba el dinero de Oubiña y que lo repartía entre los otros dos acusados para introducirlo en el mercado legal. El fiscal pide en esta causa ocho años de cárcel para Oubiña, y cinco años y seis meses de prisión para los otros tres. En cuanto a las multas, propone una de 13 millones de euros para cada uno de los cuatro procesados.
La defensa de Oubiña, mientras tanto, solicitará su libre absolución. Plantea que es imposible demostrar que el arousano dispusiese de ese dinero, pues recuerda que las fuerzas de seguridad solo pudieron relacionarle fehacientemente con tres alijos de hachís, y que todos ellos fueron frustrados, por lo que no dieron beneficio económico alguno. Su abogado será tanto en este caso como en el del día 16 el madrileño Joaquín Ruiz Giménez, y sus argumentos son similares en ambos procesos.
Ruíz Giménez detecta defectos en los procedimiento, al entender que los supuestos delitos que se juzgan en los dos casos están entrelazados entre sí y que por lo tanto es injusto que haya dos juicios distintos, algo que podría perjudicar a su cliente. Alega asimismo que las vistas deberían celebrarse en la provincia de Pontevedra y no en la Audiencia Nacional, y apela a la "extremadamente dilatada, confusa, negligente y atípica instrucción de las actuaciones policiales y de las diligencias judiciales".
De hecho, el letrado plantea que Oubiña solo declaró por la causa que empieza a juzgarse mañana el 9 de junio de 2005, pese a que la investigación se inició en 2002, y que desde entonces no volvió a figurar como imputado en la misma hasta mediados de mayo de 2011. Por ello, apunta que los supuestos delitos han prescrito. También impugna las intervenciones telefónicas.

El caso de la "mansión" de A Laxe empieza el día 16
En el caso del juicio que empieza el día 16, el fiscal entiende que Oubiña blanqueó grandes cantidades de dinero a mediados de los años noventa mediante la compra de solares, la mayoría de ellos en A Laxe, y la construcción de una gran mansión en ese mismo barrio vilagarciano. En esa causa aparecen imputadas una docena de personas, entre los que se encuentran varios familiares políticos suyos, como su "hijastro", David Pérez Lago, su suegro, Ramón Lago Cascallar, o dos abogados de Madrid, Javier Ignacio Verdes de la Riva y Jesús Antonio Madalena López.
El escrito de acusación alega que la familia Oubiña–Lago acudió al despacho de abogados para que estos formasen dos empresas pantalla, cuyo cometido sería la compra de parcelas y la posterior contratación de las obras de la casa. Parte del dinero habría seguido la ruta Melilla–Suiza–Madrid–Arousa.
Oubiña, que ya ha cumplido los 66 años de edad, se enfrenta en esta causa a una petición de seis años de prisión y a una multa millonaria. La investigación se inició en octubre de 1999, pese a lo cual Oubiña no declaró por primera vez por este asunto hasta marzo de 2011.
Su abogado defensor solicita la absolución. Argumenta que no hay forma alguna de demostrar la conexión de Oubiña con la supuesta trama, y que de todos modos la mansión de A Laxe a la que alude el fiscal no existe, ya que sería la unión exterior de varias residencias particulares de la familia Lago, ninguna de las cuales está a nombre de Oubiña. También apela al testamento de Antonia García Lorenzo, esposa del suegro de Oubiña, según el cual en el número 10 de la calle Canteira de A Laxe hay dos pisos con propietarios diferentes, así como que la casa de
Lago Cascallar (padre de la fallecida Esther Lago) es el número 8 de la misma calle y data de 1950.

Un primo, un amigo y la novia, otros procesados
La investigación que derivó en el juicio que empieza mañana se inició a mediados de abril de 2002, cuando Oubiña ya estaba en la cárcel, aunque las detenciones de los otros tres procesados no se produjeron hasta mayo de 2005. Una de las conexiones que aprecia el fiscal entre los cuatro implicados es el chalé de Guadalajara. Según el informe del Ministerio Público lo mandó construir Tiziana Cardarelli en Cabanillas de Campo para que Oubiña tuviese una residencia cerca de prisión donde pasar los permisos penitenciarios. Para llevar a cabo la obra pidió una hipoteca, pero según el fiscal sus negocios eran poco solventes, por lo que tuvo que avalarla ante el banco José Piñeiro Nogueira. Posteriormente, Amancio Costa realizó diversas obras en el inmueble, desplazando una cuadrilla de obreros desde Galicia.
Los investigadores siguieron la pista a Cardarelli, apreciando una gran cantidad de ingresos en efectivo en diversas cuentas bancarias. La acusación sostiene que todo el dinero era de Oubiña, y que la italiana lo recibía a través del primo del capo.
En esta causa también se juzgan las inversiones realizadas por Costa a finales de los años noventa. En muchos casos están relacionadas con la construcción de la casa de A Laxe, por lo que el abogado de Oubiña reitera su disconformidad con el hecho de que haya dos juicios distintos, al entender que los presuntos delitos coinciden en el tiempo y en su naturaleza, y que el Derecho establece para esos casos la fundición de ambos sumarios en una única causa.
También se acusa a Amancio Costa de cobrar para Oubiña 240.000 euros por un premio de lotería, si bien los comprobantes del banco no han podido ser localizados, así como de comprar para el capo acciones de una compañía telefónica.

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