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"La Moraleja" registró dos agresiones al día entre presos durante el Ramadan

Fuente: Diario Palentino

Los sindicatos llevarán a cabo medidas de presión si no se toman las decisiones tendentes para evitar que se produzcan altercados entre los presos.

El Centro Penitenciario de La Moraleja, en Dueñas registró durante el mes del Ramadán, que finalizó el pasado 28 de julio, una media de dos agresiones diarias entre reclusos que acabaron con el aislamiento provisional de unos 50 internos y numerosas contusiones a los funcionarios. Según señaló a Ical el responsable del sindicato Acaip-USO, Alberto N.C., estos datos ponen una vez más de manifiesto «el altísimo nivel de conflictividad que se vive en la prisión palentina en la que prácticamente todos los días se registran capítulos violentos».

Fuente: Diario Palentino

Los sindicatos llevarán a cabo medidas de presión si no se toman las decisiones tendentes para evitar que se produzcan altercados entre los presos.

El Centro Penitenciario de La Moraleja, en Dueñas registró durante el mes del Ramadán, que finalizó el pasado 28 de julio, una media de dos agresiones diarias entre reclusos que acabaron con el aislamiento provisional de unos 50 internos y numerosas contusiones a los funcionarios. Según señaló a Ical el responsable del sindicato Acaip-USO, Alberto N.C., estos datos ponen una vez más de manifiesto «el altísimo nivel de conflictividad que se vive en la prisión palentina en la que prácticamente todos los días se registran capítulos violentos».
Explicó que durante el Ramadán, que se celebró entre el 28 de junio y el 28 de julio, los incidentes aumentaron, como ya ocurriera en años anteriores, debido al alto número de internos musulmanes que alberga el centro que no pueden comer, beber agua o fumar durante el día, lo que incrementa la tensión y el riesgo de enfrentamintos.
Agregó que aún siendo más numerosas durante el Ramadán que en otras épocas del año, las agresiones son «una constante en la prisión». Así, contabilizó que en lo que va de 2014 ocho trabajadores han resultado heridos de consideración y han tenido baja médica por agresiones de los reclusos. A ellos, apostilló, hay que añadir los constantes golpes y contusiones que sufren casi a diario.
El responsable del sindicato achacó este aumento de la conflictividad en La Moraleja, prisión tipo, a la constante llegada de internos peligrosos y de alto perfil psiquiátrico procedentes de cárceles del País Vasco y Madrid y de otras provincias de Castilla y León.
 
Menos reclusos pero más conflictividad. Este incremento de la tensión no va acompañado de un aumento del número de reclusos que, al contrario, ha pasado de los 1.800 de hace unos años a los poco más de 1.100 en la actualidad. Es consecuencia, recalcó, de «la masiva entrada al centro de presos peligrosos».
Así, mencionó como ejemplo que el pasado 15 de julio llegó un interno de un centro vasco y a los cuatro días ya provocó lesiones a tres funcionarios y hubo que aplicarle el medio coercitivo de sujeción mecánica. Esta semana, añadió, el mismo preso volvió a protagonizar otro incidente en el que resultaron contusionados otros dos funcionarios.
Frente a ello, denunció la pasividad de la Dirección del centro que «debería trasladar de forma inmediata a este tipo de internos pero no lo hace hasta que no reinciden». Agregó que al incremento de internos conflictivos hay que añadir, como otra causa del aumento de la conflictividad, la disminución de la plantilla de trabajadores del centro, que suma unos 450 empleados, debido a la congelación de la oferta pública de plazas que deja sin cubrir bajas y jubilaciones.
El representante  sindical  exigió contundencia a la Dirección del Centro Penitenciario y «que se plante para frenar la llegada de internos peligrosos». También pidió una mayor celeridad a la hora de trasladar a los que protagonizan incidentes para que se haga de forma inmediata.
Alberto N.C. anunció que si no se ponen en marcha mecanismos para corregir la situación, algo que se viene demandando de forma reiterada en los últimos meses, el sindicato adoptará, de acuerdo con el resto de organizaciones sindicales con representación en el centro penitenciario, medidas de presión.
 
El último caso relevante, el del ‘falso shaolín’
Aunque la conflictividad en el interior de la Prisión de La Moraleja, considerada de Alta Seguridad, ha sido un tema que han destacado durante años los trabajadores y funcionarios de la misma, la polémica ha vuelto a resurgir la semana pasada con la agresión a uno de los más -tristemente- célebres  inquilinos del presidio: Juan Carlos Aguilar, el conocido falso shaolín de Bilbao.
El hombre, pendiente de juicio pero acusado de dos asesinatos por los que la Fiscalía le pide 40 años de prisión, fue agredido y apuñalado por otro recluso. 
El ataque tuvo lugar a la hora del paseo, cuando Aguilar se hallaba en sus horas de patio junto a otros internos. Uno de ellos, de origen canario y de alto perfil psiquiátrico, se abalanzó sobre el falso shaolín con un objeto punzante, que previamente había pasado sin ningún problema el detector de metales, puesto que se trataba de un cepillo de dientes de plástico afilado. Aguilar fue trasladado de inmediato al Hospital Río Carrión de la capital palentina, e ingresado de urgencia con heridas de pronóstico reservado debido a que la puñalada del cuello estuvo a punto de afectarle la carótida.
Aguilar, profesor experimentado de artes marciales, no pudo defenderse ante el ataque de otro preso, muy corpulento, de 1,90 metros de estatura y 130 kilos de peso. Cuatro funcionarios que reaccionaron de inmediato para aplacar al agresor también resultaron lesionados hasta que lograron reducirle, y ajustarle una sujeción mecánica. Aguilar fue llevado a la enfermería del centro y posteriormente al hospital. Tras varias horas, regresó al penal.
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