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La introducción de móviles en la cárcel de Topas, caballo de batalla de Prisiones

Fuente: La Gaceta de Salamanca

El aumento de cacheos por parte de los funcionarios destapa el uso masivo de celulares, ocultos en latas de cerveza, zapatillas o en libros.

Un preso nunca puede tener un teléfono móvil en la cárcel. Eso es lo que dice el reglamento penitenciario, sin embargo en los últimos meses y como consecuencia del incremento de cacheos a los internos se ha detectado un repunte en la entrada de terminales en la prisión de Topas, según señalan fuentes carcelarias, que a falta del cómputo total se refieren a decenas de teléfonos decomisados en los cacheos efectuados por los funcionarios a los internos especialmente desde marzo o abril.

 

Fuente: La Gaceta de Salamanca

El aumento de cacheos por parte de los funcionarios destapa el uso masivo de celulares, ocultos en latas de cerveza, zapatillas o en libros.

Un preso nunca puede tener un teléfono móvil en la cárcel. Eso es lo que dice el reglamento penitenciario, sin embargo en los últimos meses y como consecuencia del incremento de cacheos a los internos se ha detectado un repunte en la entrada de terminales en la prisión de Topas, según señalan fuentes carcelarias, que a falta del cómputo total se refieren a decenas de teléfonos decomisados en los cacheos efectuados por los funcionarios a los internos especialmente desde marzo o abril.


Tanto en Topas como en el resto de centros penitenciarias del país, acceder a su interior con objetos que no están permitidos no es tarea fácil. Hay que superar severos controles de seguridad, como un escáner y los cacheos de los funcionarios, sin embargo a menudo se consiguen burlar los controles y los funcionarios se encuentran con móviles en los más sorprendentes escondrijos.

Un aparato de radio, una lata de cerveza o una simple zapatilla son aprovechados por los visitantes que agudizan su ingenio para colar los terminales en el penal. De hecho, los funcionarios de Topas encontraron recientemente un teléfono oculto en una lata de bebida reconstruida casi a la perfección tras haber sido abierta por la base para la introducción del terminal. Previamente, eso sí, el remitente había protegido el aparato introduciéndolo en un preservativo.

Aunque requisar móviles a los internos se haya convertido en una tarea casi cotidiana para los funcionarios de esta prisión y el resto del territorio nacional, el uso de teléfonos por parte de los internos implica no pocos peligros, destaca un portavoz del sindicato Acaip. De hecho, los móviles son el germen de numerosas peleas y extorsiones en el penal.

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