
ACAIP - Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (Acaip) es el sindicato mayoritario en el sector
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Un módulo sólo para menores que acaba siendo invadido por condenados adultos, contraviniendo la legislación penal. Un ala de rehabilitación de drogodependientes en el que se coloca a los presos nuevos, que "vienen con sus vicios encima".
Fuente: elmundo.es
Apenas cinco funcionarios para hacer, en un día, 200 movimientos de presos. Un grado de ocupación superior al 145%, y subiendo. Centenares de celdas concebidas para un solo preso, pero ocupadas por dos, "y tememos que se pueda llegar en breve a un tercer camastro, si esto sigue así". Un hacinamiento "brutal", soportado por una plantilla exigua: "En estas condiciones, nadie quiere venir a trabajar aquí. No sabemos qué hacer con los presos, los metemos donde podemos".
No es el panorama carcelario de ninguna república bananera. Así están las prisiones de la Comunidad, denuncia el sindicato Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (Acaip). Y "lo que viene será peor", explican, por la creciente penalización de la vida pública, que ya alcanza incluso al Código de la Circulación.
El problema de base: en los penales españoles, en 2000, había 45.000 presos. Hoy son más de 76.000, y subiendo. Un ejemplo palpable, según Acaip, es Soto del Real: se construyó para 1.008 internos. "Hoy, rara vez baja de 1.900". Y así.
El panorama no es privativo de Madrid. Las cárceles españolas están al 165% de su capacidad, calculan los expertos, e incluso la murciana de Sangonera alcanza la cifra del 225%. La de Estremera, inaugurada hace apenas un año, tiene ya entre 1.600 y 1.700 presos.
La cárcel de Aranjuez, por ejemplo, "está al 187%", asegura Acaip. "Estremera se abrió hace un año y ya está a rebosar. Y la falta de personal es acuciante. Nadie quiere trabajar en semejantes condiciones, así que los funcionarios van desfilando. Cuando les da tiempo a aprenderse el programa informático, ya se van. Así, un funcionario en prácticas soltó por error a un preso de Estremera y tuvieron que volver a detenerlo. Esta situación conlleva peligros y problemas, pero no sólo para los que trabajamos allí, sino para la sociedad», dicen en Acaip.
"En Aranjuez, por ejemplo, hemos tenido 10 agresiones en 10 meses. Los reclusos ven la situación que hay, en la que están, y es una olla a presión. Un funcionario de Aranjuez, por ejemplo, estuvo varios meses de baja desde julio de 2008 porque un preso le destrozó la rodilla". Sigue otro responsable de la central sindical: "Al estar los módulos completamente llenos, ya no se mira el perfil del preso para de alguna manera favorecer su reinserción, que es la razón de ser de las prisiones, además del castigo".
"Los ponemos donde podemos, sencillamente. Son camas calientes sin más, el único criterio que seguimos para situarles es el del hueco libre", explican. Dicen que fue el ex ministro Antoni Asunción el que "en los 90 quiso cerrar las macroprisiones tipo Carabanchel, que tenía entonces 2.000 reclusos y nos parecía una barbaridad. Ahora todo está a rebosar, de nuevo". El panorama no es muy distinto, aseguran, en Soto del Real, que tiene 1.900 ingresos de media, siempre según Acaip. En el caso de ingresos son cinco funcionarios para gestionar 200 presos al día.
Cuentan en Acaip que junto al módulo 14, el de Proyecto Hombre, un ala "distinta a las demás porque sus ocupantes son toxicómanos en proceso de rehabilitación", se suele colocar a presos de nuevo ingreso, "que llegan como llegan, fumando y con droga". Hay días que ingresan en ese modulo hasta 38 nuevos reclusos. Todo "por la saturación, obviamente".
"En este módulo los presos no pueden tener televisión, las paredes son de distinto color... Hay una serie de especificidades para favorecer la reinserción de los drogodependientes, pero eso queda desvirtuado al meter a los otros. Llegan fumando, o con droga, o...".
Dicen también, por ejemplo, que en el módulo cinco, para 100 presos reincidentes y problemáticos, que provocan "peleas continuas", sólo hay un funcionario. "Antes del verano, un compañero terminó con varios dedos rotos por un interno que se le escondió en la celda y no se dejaba ver, como están obligados a hacer. En la reducción el funcionario terminó con varios dedos rotos. Un jefe de servicio terminó, en otra refriega, con una costilla rota, después de una agresión en aislamiento".
Meco es la prisión en la que, como se refería al principio del artículo, se mezclan adultos y menores en el módulo dedicado exclusivamente a estos últimos. "Se les suele colocar a entre 15 y 20 presos de nuevo ingreso por ahí". Instituciones Penitenciarias lo niega.
Más: "En Valdemoro, por ejemplo, hasta hace nada había unos 60 presos en tercer grado que se pasaban el día tirados en un patio de 40 metros. En realidad podían salir, pero no lo hacían porque no tienen cómo abandonar la prisión, no hay transporte hasta el pueblo".
Prosiguen en Acaip: "Y, además, hoy en Madrid, hay 10.000 condenados por delitos que no conllevan prisión, como por ejemplo algunos relacionados con la circulación. En el caso de reincidir, que algunos lo harán, seis meses de cárcel... La situación es potencialmente catastrófica. Mientras no pase nada, a nadie le importa. Pero si pasa algo...".