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Un preso por asesinato dobla los barrotes de su celda para fugarse

Un funcionario de Picassent detectó el intento de huida del interno, que mató a su suegro en Valencia, cuando iba a descender con unas sábanas

 

Fuente: lasprovincias.es

Pese a que escapar de una prisión es una misión con escasas posibilidades de éxito, los presos siguen tratando de alcanzar la libertad a través de una fuga. Antonio S. S. protagonizó en la medianoche del pasado viernes, el último intento de huida de Picassent.

El interno, que se encuentra preventivo -todavía no ha sido juzgado- es un viejo conocido de la Policía valenciana. En mayo de 2008, el joven, ahora sólo tiene 27 años, mató a su suegro de un disparo en la calle Vicenta Salcedo, en el barrio de la Cruz Cubierta.
«O vuelves conmigo o mato a tu padre», le dijo a su ex pareja, que había decidido romper con él tras una relación más que conflictiva. Ella colgó el teléfono. Y él se dirigió a la vivienda de la familia, donde disparó al patriarca del clan. Previamente, había apuntado a una niña de ocho años para que le dijera dónde se escondía la víctima. Aparte de este crimen, el acusado tiene numerosas cuentas pendientes con la Justicia, desde casos de violencia de género a agresiones a menores.
Precisamente por este motivo, Antonio había sido trasladado a Picassent desde el Puerto de Santa María, una de las prisiones de España con mayor número de reclusos problemáticos. Y una vez en la cárcel valenciana pensó en escapar antes que presentarse ante el juez.
Pero el intento de huida se quedó en eso, en un intento, según confirmaron a LAS PROVINCIAS fuentes de Instituciones Penitenciarias.
Uno de los funcionarios que estaba a cargo del módulo 11, que alberga a presos 'peligrosos', observó a través de las cámaras de seguridad la maniobra del interno. El preso había logrado doblar los barrotes de la celda para que su cuerpo saliera sin problemas. Se trata de una táctica habitual en los intentos de fuga que se producen desde la misma celda. Por ejemplo, en el de la pareja de presos que escaparon de la prisión de Castellón el pasado verano y que posteriormente fueron capturados. También ellos lograron abrir hueco entre los barrotes.
Un objeto metálico
 
Desde Prisiones tratan con mucha cautela estos asuntos a la hora de explicar cómo consiguió el interno forzarlos. «Con un objeto metálico», apuntan sin querer dar más detalles que pongan en peligro la seguridad de la prisión. Esta información podría ser útil a presos que piensan en idear una fuga.
Cuando los funcionarios entraron en la celda, el preso ya se disponía a descolgarse ayudado de una cuerda que había confeccionado anudando varias sábanas, en un proceso similar a cuando se hace una trenza en el pelo. Otra técnica habitual en las prisiones. No es la primera vez que se detectan estos instrumentos durante los registros de las celdas.
El último de estos hallazgos se produjo recientemente en la cárcel de Picassent cuando Vladimir, juzgado por matar a su ex novia, la madre y un primo del joven, tenía en su poder una cuerda de más de nueve metros, confeccionada de la misma forma. La llevaba oculta en un cojín que utilizaba como almohada. También este joven preparaba su huida.
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