
ACAIP - Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (Acaip) es el sindicato mayoritario en el sector
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Últimas medidas. Instituciones Penitenciarias obliga desde finales del pasado año a efectuar cacheos a los familiares de los internos de ETA
Fuente: Tribuna de Salamanca
ETA ha vuelto a poner a los funcionarios de los centros penitenciarios en su diana. “Nos sentimos claramente amenazados, les hemos dicho a todos los compañeros que tengan mucho cuidado”, señalan fuentes del sindicato de prisiones Acaip mayoritario en Topas. Las llamadas a la precaución surgen ante el malestar generado en el entorno abertzale por las nuevas medidas de seguridad dictadas desde la dirección de Instituciones Penitenciarias. “Desde finales del mes de diciembre, estamos siendo objeto de un acoso sistemático en los medios afines a ETA y nos encontramos en su punto de mira tras el anuncio de una campaña de protestas en las cárceles”, confirman trabajadores de la prisión salmantina. De esta manera, el diario Gara ha denunciado en las últimas semanas la pérdida de decenas de vis a vis entre presos etarras y familiares debido a las nuevas consignas de seguridad ordenadas desde el Ministerio de Interior. Entre los afectados se encuentra, según este rotativo abertzale, el interno Patxi Aristi, que cumple en Topas una condena de treinta años por pertenencia a banda armada. Los funcionarios deben efectuar a todas aquellas personas que visiten a los presos de ETA cacheos, algo que no se realizaba antes con tanto celo.
Los controles manuales surgen después de que Instituciones Penitenciarias haya descubierto que en algunas cárceles los etarras contaban con elementos prohibidos que habían llegado a sus manos en los vis a vis. Según explican los funcionarios de Topas, con los cacheos Interior pretende evitar este intercambio de objetos que pasan por los arcos de seguridad sin ser detectados. Sin embargo, esta mayor vigilancia ha despertado una gran indignación en el mundo de ETA.
Campaña “muy fuerte”
“Las amenazas están siendo muy fuertes”, confirman desde la cárcel salmantina, más incluso que en anteriores campañas, como la que arrancó hace cuatro años con la huelga de hambre de Iñaki de Juana Chaos. Entonces, desde el Gobierno informaron a los funcionarios de las advertencias de ETA, algo que echan ahora de menos. “Pese a que esta campaña es más fuerte, no hemos recibido avisos de Instituciones Penitenciarias. Da la impresión de que no existimos”, denuncian fuentes sindicales. La nueva campaña abertzale de intimidación a los funcionarios ha servido, además, para reactivar la exigencia al Gobierno de dotar a la cárcel de Topas de un acceso directo hasta la A-66 (Autovía de la Ruta de la Plata). En la actualidad, los trabajadores del penal se desplazan hasta la prisión por una casi desierta carretera N-630, lo que les hace más vulnerables a sufrir una acción terrorista. No obstante, los 16 reclusos que alberga Topas no están, de momento, mostrando una actitud muy beligerante. Sus protestas se están limitando a “colgar carteles en sus celdas y en el patio” contra su situación penal ya que se consideran “presos políticos”.
El trato hacia los etarras no dista, además, en exceso del que tienen los internos comunes, salvo una excepción:duermen en celdas individuales en uno de los centros penitenciarios españoles con más habitaciones dobladas. Por lo demás, tienen derecho a comunicaciones telefónicas y por carta, visitas de familiares y entre dos y tres vis a vis mensuales.