
ACAIP - Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (Acaip) es el sindicato mayoritario en el sector
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Concentración en el centro penitenciario de Moroón de la Frontera el dia 17 de mayo 2019 de 12 a 14 horas en reconocimiento a Dani, Alejandro y a los 20 compañeros lesionados en la brutal carga policial
Fuente: Cadena Cope
A la entrada del centro penitenciario Botafuegos, un Corazón de Jesús y esta frase: «Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad están orientadas hacia la rehabilitación y reinserción social«. Junto a éste, otro en el que se puede leer: ‘Prohibido sacar vasos de la cafetería’. Estamos en la sala de recepción de la cárcel algecireña, en unos minutos, Grupo Área iba a realizar un programa histórico.
Los micrófonos de Cope Campo de Gibraltar-Costa del Sol y las páginas de Diario Área han sido correa de transmisión, este jueves, por unas horas, de los testimonios de una parte de los que ‘viven’ bajo estos techos. Queríamos conocer que se cuece tras los muros de esta prisión, una, dicen, de las más violentas de Andalucía.
Nos recibían los representantes de los sindicatos. José Luis Alcaraz y Roberto Feijoó de ACAIP- UGT, Marta Calderón de CSIF y Arturo Iglesias de CCOO. Era fundamental contar con la voz de este colectivo que representa a los funcionarios y funcionarias que trabajan codo con codo con los internos, conocer sus demandas, sus reivindicaciones, con la realidad que se enfrentan día a día. En el otro vértice, la primera autoridad de Botafuegos, la persona que tiene la última palabra sobre el funcionamiento de esta cárcel. El granadino Francisco Márquez, nos recibe en las escaleras que conducen a su despacho de director. Acepta encantado nuestro atrevimiento. Los cinco se someten a las preguntas que también son las de la calle, sobre qué pasa en esta cárcel, cómo funciona, porqué las agresiones a funcionarios, como viven los internos, porqué está masificada.
Una cuestión que preocupa y que puede que no todo el mundo sepa es que en esta cárcel junto a los presos comunes, hay etarras, yihadistas y narcotraficantes. La presencia de ETA, el Yihadismo o la cada vez mayor frecuencia de narcos. Sito Miñanco, Los Castañas... el ‘culto’ al narcotraficante. «Aquí nos hemos encontrado con un padre y tres hijos en prisión y en la misma fecha», nos dice Alcaraz. Márquez, que lleva trece años como director, asegura que los presos de ETA y el interno del GRAPO «no son conflictivos a pesar de que están en primer grado». En el caso de los presos yihadistas, «sí que hacen una vida aislada del resto, si alguien se radicaliza, lo detectamos».
«Siempre he procurado darles a estos presos un trato normalizado pero jamás han pedido hablar conmigo ni yo con ellos, porque si no me necesitan, yo tampoco», y prosigue: «Normalmente los internos de ETA no reinciden por un tema de estrategia, en cambio los GRAPOS sí, en el caso de los yihadistas, es muy preocupante pero en Instituciones Penitenciarias se trabaja de manera importante para que estas personas cumplan sus condenas. Me siento orgulloso de la labor». Incluso hay interacción entre los etarras y los presos comunes, «muchas veces los invitan a un café o a un paquete de tabaco», apostilla.
Trece años va a hacer en este puesto Márquez, aunque ha estado vinculado al sector penitenciario desde hace casi 40 años. El año próximo Botafuegos cumple veinte años, razón suficiente para sacar a colación la saturación de reclusos que padece desde prácticamente su inauguración. «Espero que con la apertura de la cárcel de Archidona, en Málaga y con las nuevas incorporaciones de funcionarios, se asuma a parte de estos internos. En Ceuta también estamos a la espera de que el nuevo centro se abra en su totalidad, y si eso se produce, vamos a vivir una situación más normalizada. Siempre digo que esto parece la calle Sierpes de Sevilla«, asegura el máximo responsable del centro penitenciario.
«Los funcionarios somos los grandes olvidados y me cabreo con mi propia institución por la opacidad que vivimos. Y tenemos que sentirnos orgullosos de nuestro trabajo pero hay gente que parece que le da vergüenza decir que trabaja aquí». ¿Y usted conoce el nombre y apellidos de los presos? La respuesta llega rápida. «Conozco a los presos más buenos y a los más malos pero son los propios presos los que más me conocen».
Conflictos los hay, eso nadie lo niega aunque para Márquez, la situación no es «peligrosa, es penosa».
Complicado para el día a día de los trabajadores, «falta plantilla y eso se traduce en más agresiones. Queremos trabajar en las mejores condiciones», reitera José Luis Alcaraz de ACAIP. «Estamos desempeñando un trabajo cualificado y queremos retribuciones justas porque esta situación no es de hace dos días«. Y la falta de médicos y auxiliares de enfermería que se traduce en sobredosis por metadona y medicamentos, un cóctel explosivo. De las agresiones, el recluso se vale de pinchos ocultos en bocadillos, por ejemplo. Casi cualquier método es válido, teléfonos móviles minúsculos para comunicarse con el exterior y entre los propios reclusos, las argucias son infinitas.
Marta Calderón (CSIF) estudió educadora social y trabaja codo a codo con internas, ser madre y estar presa tiene sus condicionantes. «Siempre quise ayudar a la gente y mi vocación ha sido esa. Nosotros somos su forma de comunicación con el exterior, con la administración, nos convertimos en amigos, no para tomar unas cañas pero…».
Demandas y reinserción social
Roberto Feijoó, de ACAIP-UGT, lleva puesto una camiseta de Rocky Marciano, (no sabemos si por hacer un guiño a la situación parecida a un ring en la que trabajan), resalta que la situación de los funcionarios de prisiones es compleja, de ahí las reivindicaciones.
Del mismo modo, desde Comisiones Obreras, Arturo Iglesias, tiene claro que la solución tiene que partir de instituciones penitenciarias pero contando con las demandas sindicales más acuciantes. Que se les contemple como agentes de la autoridad de pleno derecho. «A los políticos, ahora que estamos en elecciones les diría que dejen correr el aire. No sé si es bueno que siga el mismo ministro pero le insto a que abran las puertas y ventanas, que sea cierto que hay interés real por atender nuestras demandas», apostilla de nuevo Alcaraz.
Un momento del programa especial emitido por Grupo Área, este jueves, en Botafuegos. Marcos Moreno
Y la pregunta del millón, ¿hay reinserción posible?. «Eso es lo que se pretende pero no tenemos una varita mágica. Al interno le decimos: si prefiere quedarse tirado en el patio, pues poco se puede hacer», remata Márquez.
Un momento del programa especial emitido por Grupo Área, este jueves, en Botafuegos. Marcos Moreno
Y la pregunta del millón, ¿hay reinserción posible?. «Eso es lo que se pretende pero no tenemos una varita mágica. Al interno le decimos: si prefiere quedarse tirado en el patio, pues poco se puede hacer», remata Márquez.
Fuente: La Vanguardia
Los sindicatos (Acaip-UGT, CCOO y CSIF) que integran la plataforma sindical del centro penitenciario de Picassent (Valencia) han entregado hoy un informe con los principales problemas que sufre este colectivo al secretario general de Instituciones Penitenciarias del Ministerio del Interior, Angel Luis Ortiz.
Según ha informado Acaip en un comunicado, Ortiz ha acudido este jueves a la Facultad de Derecho de la Universidad de Valencia para participar en el Congreso "La libertad vigilada y otras penas y medidas en medio abierto. Problemas y propuestas de solución".
A las puertas de la facultad, los representantes de los sindicatos que forman la citada plataforma se habían concentrado para protestar tanto por sus condiciones de trabajo como por la mala situación de las instalaciones en las que lo desarrollan.
Posteriormente, han informado las mismas fuentes, el secretario general ha realizado una breve visita al centro penitenciario de Picassent, donde los representantes sindicales de la plataforma también se habían concentrado.
Los portavoces sindicales han lamentado que "la administración penitenciaria se niega a reconocer el conflicto existente en prisiones" y han pedido que se vuelva a presentar la oferta económica que "se puso encima de la mesa el mes de septiembre del año pasado, y que se retiró a los 3 días".
En el documento entregado al máximo responsable de Instituciones Penitenciarias se hace mención a la falta de personal, especialmente en el área sanitaria, falta de medidas de seguridad, deterioro de todo el mobiliario o las malas condiciones de las instalaciones, entre otras reivindicaciones.
Fuente: La Opinion A Coruña
Los sindicatos denuncian que la problemática es mayor de lo que indican las cifras registradas || El fiscal pide año y medio para un interno que agredió a un trabajador en 2018.
En mayo del pasado año, A.B. A., un interno de nacionalidad marroquí que se hallaba ingresado en el centro penitenciario de A Lama (Pontevedra), mantuvo una virulenta pelea con otro interno en la sala de día del Módulo 4 de la prisión de A Lama. Uno de los funcionarios de la prisión fue el que tuvo que acudir en primera instancia a intentar poner orden, separando a este interno y llevándolo a una zona de seguridad, en la entrada del módulo. Una vez allí, el interno aprovechó el momento en el que se cerraba la puerta motorizada para propinarle un fuerte empujón y un golpe en el cuello, consiguiendo zafarse y entrar de nuevo en el comedor para intentar culminar, utilizando una bandeja, la agresión al recluso con el que había mantenido la discusión momentos antes.
Allí fue de nuevo reducido por otros internos y funcionarios, que lo sacaron fuera de la instancia. A cabezazos contra una puerta, el interno acabó por caerse encima de otro funcionario hasta que finalmente lograron reducirlo.
Casos como este, que llegará a juicio en las próximas semanas al juzgado de lo Penal 2 de Pontevedra, son solo un ejemplo de las situaciones que tienen que afrontar habitualmente los funcionarios que desarrollan su trabajo en los centros penitenciarios. En este caso, el interno en cuestión se enfrenta a una petición de condena de un año y medio de prisión como autor de un delito de atentado.
La problemática de las agresiones a funcionarios es uno de los pilares de las reivindicaciones de los trabajadores de prisiones en sus últimas movilizaciones. Explican que la falta de personal de la que adolecen las cárceles españolas (en A Lama se calcula que hace falta cubrir unas 50 vacantes) es también un problema a la hora de tener que afrontar estas situaciones de tensión, tanto por la seguridad de los propios funcionarios como de los internos.
Las estadísticas oficiales del Gobierno señalan que en los últimos años la problemática de las agresiones en las cárceles ha caído. En A Lama se contabilizaron 27 episodios violentos desde 2015. De los ocho de ese mismo año se pasó a seis durante el ejercicio de 2018, de los que cuatro fueron incidentes que causaron lesiones leves a los trabajadores de la prisión. Desde el sindicato Acaip explican que, en cualquier caso, la problemática es mayor de lo que indican estas cifras. "Nosotros ya hemos protestado por esta forma de recoger las agresiones, ya que se hizo una modificación para que no se registren como tal aquellas en las que el afectado requiere algún tipo de atención médica", aseguran. "Y así es cómo el número de incidentes está bajando", añaden.
Por ello piden que se contabilicen también como agresiones incidentes en los que se producen situaciones de amenazas graves o incluso menosprecios e intimidaciones. "Hay empujones, rifirrafes que al final no se denuncian como tal, explican desde Acaip. "Que te diga un interno 'sé dónde vives tú y tu familia, ya verás cuándo salga' es algo que, por desgracia, vivismo casi todos los que trabajamos en esto", añaden. Por ello insisten en solicitar la cobertura de las plazas vacantes para mejorar esta problemática.
Fuente: La Voz de Galicia
Un interno provocó un incendio en el módulo de aislamiento.
Dos funcionarios de la cárcel de Teixeiro arriesgaron ayer por la noche su vida para salvar la de los reclusos que se encontraban en el módulo de aislamiento, espacio para albergar a los presos más peligrosos.
Ocurrió a las 21 horas, cuando se llevó a cabo el relevo de funcionarios. Dos de ellos, alertados por el incendio que provocó un preso en su celda, acudieron a la galería. Ante la virulencia del fuego y la intensa humareda, abrieron las celdas para facilitar la evacuación al patio.
Con todos los reclusos a salvo menos dos, el causante y otro interno que quedó inconsciente y tuvo que ser evacuado, los funcionarios se adentraron entre la densa humareda en la galería pertrechados con los equipos de respiración autónoma y dos extintores grandes. La puerta eléctrica había quedado bloqueada por las altas temperaturas originadas en el interior de la celda.
Al acceder al pasillo de la galería, agachados y con la pared como guía debido a la humareda, consiguieron abrir la segunda puerta de seguridad de apertura manual llamada «cangrejo». Tuvieron que vaciar por completo los dos extintores para sofocar las llamas que nacían de dos piras con materiales combustibles a los que el recluso había prendido fuego en su interior, y para enfriar la puerta eléctrica.
La intensidad del humo no permitía ver el interior, a fin de localizar al interno, por lo que, por seguridad para evitar que se les pudiese abalanzar armado y les agrediese, salieron de la galería para intentar de nuevo la apertura eléctrica, que lograron gracias a haber enfriado la puerta.
Teniendo ya la puerta abierta, y con el interno aún en el interior, con solo diez minutos de oxígeno, decidieron arriesgarse a volver a entrar para salvarle, pese a que la estrategia del interno podía ser esperarles respirando del sumidero de la ducha para atentar contra ellos al acceder. Aún así, continuaron adelante.
No lo encontraron. El recluso se escabulló en medio de la humareda y se ocultó en otra celda. Cuando llegaron a él, tras revisar casi a palpas los calabozos, lo hallaron semiinconsciente.
Finalmente, lograron sacarlo entre los agradecimientos y algún aplauso del resto de internos que estaban a salvo en el patio.
Fuente: Digital de León
Los funcionarios de la prisión de Mansilla denuncian una vez más la problemática a la que se enfrentan cada día.
Por un lado la escasez de personal y por otro lado el incremento de la conflictividad en el centro. Parece ser que las agresiones de los reclusos, han aumentado y lo hacen no solo en frecuencia sino también en gravedad.
La más reciente, tuvo lugar cuando un interno agredió a dos funcionarios que le iban a trasladar a la sección de aislamiento. El interno les arrojó lejía, de manera que uno de los trabajadores acabó con una muñeca lesionada y se produjeron además quemaduras causadas por el producto químico.
Desde el sindicato ACAIP no solo lamentan que las agresiones a funcionarios sean cada vez más frecuentes, sino que denuncian que lo más preocupante, es que cada vez los ataques son más graves y más violentos. Señalan además, que la escasez de la plantilla impide hacer frente esta conflictividad cada vez mayor en la prisión y cifran en más de un centenar el déficit de trabajadores.
Citación para el día 14 de mayo a las 11h30 de la comisión de valoración del concurso de traslados
ORDEN DEL DÍA:
Fuente: El Mundo
Entre rejas desde 1985, el recluso dejó una nota de despedida explicando a sus familiares que no podía abandonar la cárcel e ingirió de golpe su medicación para cuatro días, lo que fue descubierto "de casualidad" en el recuento del 23 de abril pasado.
El hombre de 56 años que se cortó el cuello el domingo pasado ante la negativa de los funcionarios de la cárcel de Huelva a dejarle entrar de nuevo en prisión tras cumplir sus 20 años de condena no es un caso único, ni siquiera últimamente.
Otro recluso, que perdió su libertad en 1985 y ha vivido prácticamente desde entonces entre rejas, intentó suicidarse el 23 de abril pasado, hace apenas 15 días, en la misma prisión y por igual motivo, aseguran en el sindicato de prisiones Acaip: porque se negaba a recuperar su libertad y se veía incapaz de vivir de forma autónoma fuera del centro penitenciario.
Ante la cercanía de su puesta en libertad, el preso, aquejado de Sida, se tomó de golpe ese día toda la medicación que se le había suministrado para varias jornadas, hecho que sólo fue descubierto "prácticamente por casualidad", en el recuento de la tarde efectuado por los funcionarios, que dieron la voz de alarma a los servicios médicos del centro, que consiguieron eliminar rápidamente del cuerpo del recluso la medicación psicotrópica.
Una nota de despedida
El preso incluso había dejado una nota de despedida dirigida a sus familiares, en la que explicaba, según fuentes de Acaip, que no se veía capaz de afrontar su próxima salida de prisión tras haber pagado sus condenas. En la central sindical se denuncia incluso que, ante la escasez de efectivos, el propio hecho de facilitar a los presos medicación para varios días -para optimizar el desempeño de plantillas de funcionarios "insuficientes"- abona episodios como este.
El caso, aireado por el sindicato en una nota ese mismo día, no adquirió tanta notoriedad como el intento de suicidio, cuchillo en mano, de Miguel Ángel F., quien sufría según fuentes de la cárcel de Huelva un cúmulo de dolencias -algún tipo de trastorno mental y una enfermedad terminal cuya naturaleza no ha trascendido-, pero la serie sugiere, para Acaip, "la realidad de que la función de reinserción del sistema penitenciario está muy lejos de ser real".
Población reclusa con problemas mentales
Más allá de la contrastada escasez de medios para reclusos con problemas mentales -un 30% según estimación del sindicato-, los mecanismos de asistencia a los ya ex presos en su aterrizaje en la sociedad libre son puestos en duda por estos casos. Desde Instituciones Penitenciarias se asegura que fue Miguel Ángel F., que no podía volver con su familia dado que fue allí donde cometió a agresión sexual que le condenó (a 36 años comprimidos en 20 a la postre), quien rechazó todos los recursos.
Según Instituciones Penitenciarias, tras apuñalar a otro preso en una casa de acogida en que estaba en semilibertad en 2017 (hecho que motivó su regreso entre rejas), el hombre se negó a ser atendido por la Asociación Reto a su salida de prisión, y volvió cuatro horas después de su salida aunque llevaba 1.000 euros en el bolsillo (ganados por su trabajo en cautividad) y las señas de dos pensiones en Huelva capital. Miguel Ángel F. decía que eran demasiado caras.
"Dejadme entrar... No quiero vivir", les dijo a los funcionarios, según testigos presenciales. Ante la negativa de estos, sacó un cuchillo y se seccionó la parte izquierda del cuello. Alertado por los trabajadores públicos, un guardia civil que se hallaba en las inmediaciones le taponó la herida con la mano hasta que llegaron los efectivos del 061. Ayer se recuperaba de sus heridas en el Hospital Juan Ramón Jiménez de la capital onubense.
A la atención de: Secretario General de Instituciones Penitenciarias.
Secretaria General de Instituciones Penitenciarias c/ Alcalá 38-40 28014 Madrid
Asunto: RECURSO DE REPOSICIÓN frente a la Instrucción 07-2019 de ese Centro Directivo por la que se aprueba la Resolución del Secretario General de Instituciones Penitenciarias y Presidente de la Entidad Estatal Trabajo Penitenciario y Formación para el Empleo, por la que se dictan instrucciones sobre jornada y horarios de trabajo del personal funcionario y laboral destinado en los servicios periféricos de la SGIIPP y de la EE Trabajo Penitenciario y Formación para el Empleo.
Fuente: Tele5
Un reo de la prisión de Huelva que había sido puesto en libertad este sábado se cortó el cuello después de que los funcionarios le impidieran volver a la cárcel. El hombre, que había cumplido su condena de 37 años, alegó que no tenía adonde ir.